viernes, 14 de marzo de 2008

¿Cómo se relaciona el poder con la verdad?

Se podría comenzar a analizar el problema del poder y la verdad entendiendo a cabalidad el sentido que tiene hablar de estos para el hombre de la sociedad contemporánea, ¿Cómo entendemos hoy el poder y la verdad?, ¿Cómo nos relacionamos con ellos?

Al parecer nos acercaríamos a una potencial solución interrogando nuestra cultura en sus prácticas de relación "poder - verdad", conduciéndonos por este camino hacia el funcionamiento de las relaciones de poder y cómo se han planteado estas a través de la historia, llegando a producir sujetos que habitan en un mundo creado por ellos y desde esta perspectiva desenmarañar la relación oculta entre poder y verdad.

Si el poder no es algo que se posee, si no que se ejerce, si es una estrategia (para conseguir algo) se puede pensar que es un medio para alcanzar un fin ¿Qué fin? En este caso, el fin del hombre sería la creación, creación que funda constantemente el conocimiento y ¿Cómo se establece este conocimiento?, ¿Cómo el hombre asegura su saber para que este no caiga desde sus cimientos? Y ¿Cómo el poder se hace cómplice de la verdad?

Nietzsche en “Verdad y Mentira en sentido extramoral” implanta el conocimiento del hombre como una invención de éste, el conocimiento, el saber es humano, como posesión de éste, sin hombre no hay saber, (¿No hay verdad?).

“En algún punto perdido del universo cuyo resplandor se extiende a innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que unos animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue aquél el instante más mentiroso y arrogante de la historia universal” (Nietzsche, Verdad y Mentira en sentido extramoral, 1873)

Pero a estas criaturas creadoras se les olvida el pequeño gran detalle de ser ellas las que han puesto en el mundo su creación, dicho de mejor manera, han sido ellas las que han dado vida a un mundo que no se conoce a sí mismo, han creado un valor y este valor es la verdad del hombre en el mundo, conociendo un mundo y estableciendo este conocimiento como auténtico, la verdad de este conocimiento, según Nietzsche, es creada a partir de un impulso de este por poseer, por conocer, por apropiarse, por ser dueños de un mundo que se les presenta agresivo desde y a partir de ellos mismos.

Al hombre la verdad se le ha ocultado, no me refiero obviamente a que exista algo o alguien que le oculte esta verdad intencionalmente al hombre, pero esta verdad no se le ofrece al individuo en lo cotidiano de su vida aún estando presente en cada momento de esta, así el hombre se ve obligado a luchar constantemente por responder a los cuestionamientos que le provoca existir, a esta situación del hombre y a su relación con la verdad le podemos agregar su sobre vivencia en un mundo que le es adverso, es como que este hombre es y no es parte de la naturaleza, posee en sí todo lo necesario para vivir y adaptarse, ha construido toda una civilización, una cultura que sólo es verdadera para él y es esta ciencia la que se mantiene, a mí parecer, sobre una relación necesaria entre la verdad y el poder.

Cómo es que el hombre se engaña a sí mismo y qué pasa si afirmamos que "El hombre se engaña así mismo."

Debiéramos pensar que todo dominio que el hombre ha podido tener sobre sí mismo y sobre la naturaleza es falso y... ¿Cómo se mantiene con fuerza la falsedad, la mentira? Estas se mantienen a través de la historia del hombre como constantes luchas en todos los sentidos, y cuando hablamos de lucha, de guerras, entra en el juego la relación " poder - verdad", ya que todo el conocimiento del hombre, que es según Nietzsche una invención se caracteriza por establecerse como tal, esto es el conocimiento, verdad que funda toda la sociedad en un marco determinado solidamente como verdadero.

Al empezar este ensayo esbocé una concepción positiva de poder y esta implica una visión creadora y productiva esto es, el poder produce y ha producido una forma de vida para el hombre a partir de la relación que este tiene con la verdad, el poder se puede entender después de Foucault, como ejercido por el hombre no sólo para reprimir a este, si no que para poner en juego la determinación de lo verdadero.

“Lo que hace que el poder se aferre, que sea aceptado, es simplemente que no pesa solamente como una fuerza que dice no, sino que de hecho circula, produce cosas, induce al placer, forma saber, produce discursos; es preciso considerarlo más como una red productiva que atraviesa todo el cuerpo social que como una instancia negativa que tiene como función reprimir. (Foucault, Verdad y Poder. Entrevista con M. Fontana, Estrategias de Poder.)

La cuestión de mirar el poder desde otra perspectiva, desde un punto de vista productivo, implica decir que el poder no sólo ha sido a lo largo de la historia una fuerza de represión y de coacción para los individuos, si no que por el contrario, el poder produce sujetos y pensar que ha cumplido una función esencial en la lucha del hombre por la vida, implica necesariamente dejar de verlo desde un punto de vista negativo y así sólo así podemos descubrir un poder que se ejerce y que produce. Podemos encontrarnos con esta idea del poder y hallar esquemas en el transcurso de toda la historia del hombre, la religión, por ejemplo se le ha presentado al hombre por mucho tiempo como una tendencia natural de este, pero ¿Es tan evidente esta verdad? ¿Es universal y necesaria?
Puede que por mucho tiempo lo haya sido, pero ¿No es esta acaso otra invención del hombre impuesta para producir un sujeto que pueda vivir bajo la norma social, una forma de protegerse de los instintos naturales en el hombre? Y qué pasa cuando ya no es necesaria, cuando se establece un hombre libre, con derecho a dudar de ésta, ¿Acaso no se está produciendo otra forma de individuo, otra relación entre los hombres que también puede ser puesta en duda? ¿Puede el hombre ser libre? Y así estas afirmaciones que se nos han presentadas como universales y necesarias se cuestionan y cuando se ponen en duda comienza la lucha donde el poder se impone como la única condición de la verdad, de producirla y cito nuevamente a Foucault:

“La verdad es de este mundo; es producida en este mundo gracias a múltiples imposiciones, y produce efectos reglados de poder. (Foucault, Verdad y Poder, entrevista con M. Fontana. Estrategias de Poder.)

Detrás de cada invención del hombre hay una lucha de poder ¿Poder de qué? ¿Qué quiere el hombre cuando crea conocimiento? El hombre creador quiere poder, poder para vivir, enfrentarse a sí mismo y ganar. Como todo es invención entonces no hay origen, dice Foucault, todas las invenciones del hombre son oscuras relaciones de poder, el conocimiento es otra invención producida por el choque de fuerzas instintivas del hombre que como resultado de estas luchas constantes y el compromiso que implica cada término del conflicto es que cada guerra produce conocimiento, luego este no tiene un origen, no hay un antes de él, sólo hay una producción del hombre por el hombre.

El conocimiento es una invención y no tiene un origen, no es natural al hombre, este hombre produce verdades a partir de lo que sí se encuentra naturalmente en él, los instintos.

Está claro a estas alturas que el conocimiento fue inventado, Nietzsche y Foucault están de acuerdo en esto, esta condición del conocimiento nos lleva a pensarlo sin un origen y este no está inscrito en la naturaleza humana, este conocimiento está relacionado directamente con los instintos del ser humano, no es un instinto sino que es el efecto del juego, la oposición, la coincidencia, la lucha y el compromiso entre los instintos, es debido al choque de estos, a la batalla que se da entre los instintos que el conocimiento se produce. El conocimiento entonces, es entendido por Nietzsche como producto de un conflicto, un resultado, “Una centella que brota del choque de dos espadas”(Nietzsche, La Gaya Ciencia.)

La verdad se nos ha presentado a lo largo de la historia como algo universal y necesario, pero al hacer este análisis de cómo la verdad no es más que un producto que resulta del choque de las fuerzas nos queda un mundo sin superficie pues toda la construcción del hombre y sus consecuencias quedan como no evidentes, no universales, no necesarias. Si pensamos que cada certeza puede ser puesta en duda ¿Qué nos queda?.

“... Nos queda luchar contra un mundo sin orden, sin encadenanamientos, sin formas, sin belleza, sin sabiduría, sin armonía, sin ley”

Y es con este mundo con el que se relaciona el conocimiento del hombre, y en un mundo así no se pueden enunciar verdades estáticas y es por esto que para conocer sólo puede haber una relación de poder, de violencia sobre el mundo a presentar, poder y fuerza para establecer una verdad y producir a partir de ésta. La verdad se fija a partir de un tratado de paz, desde éste se establece lo que desde ese momento debe ser verdad para el hombre y se fija esta verdad bajo el poder del lenguaje.

El hombre sólo puede construir conocimiento a partir del olvido, de negar que solo puede entender el mundo dentro de lo suyo, dentro de un lenguaje, por lo tanto el hombre puede existir como sociedad a partir de convenciones que utilizan la omisión como estrategia de poder, poder olvidar constituye al hombre en su ciencia como un ser que está en el mundo no para conocerlo sino que para crearlo a su imagen, así el hombre también olvida que es sujeto creador y desde ahí le es imposible pensar que no existe la percepción correcta, no existe la verdad universal y necesaria.

Finalizo este ensayo con una cita a Nietzsche que sintetiza lo que he intentado expresar:

“...Él, que solo busca habitualmente sinceridad, verdad, emanciparse de los engaños y protegerse de las sorpresas seductoras, ahora en la desgracia, como aquel en la felicidad, lleva a cabo la obra maestra de la ficción; no representa un rostro humano que se contrae y se altera, si no, por así decirlo, una máscara con digna simetría en los rasgos, no grita, ni siquiera lo más mínimo altera el tono de voz. Cuando todo un chaparrón descarga sobre él, se envuelve en su capa y se marcha, a paso lento, bajo la lluvia.. (Nietzsche, Verdad y Mentira en sentido Extramoral.)

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